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El poder del Contagio Emocional: Cómo nuestras emociones influyen en los demás y viceversa

  • 5 mar 2024
  • 7 min de lectura

Desde hace un tiempo he querido escribir sobre esto, ya que el tomar consciencia de que las emociones se contagian me ha ayudado a gestionarlas mejor, y a poder accionar a su favor. Es por esto que en esta nota abordaré: qué es y para qué sirve el contagio emocional, cuál es parte de la explicación neurocientífica, cuál es su importancia, y cuál es su impacto en nuestras vidas, a través de la interacción en redes sociales.  


Y, por supuesto algunos tips para aumentar nuestra percepción emocional, que tiene como origen ese tácito intercambio social, donde el estado anímico y relaciones fluyen de forma sutil e imperceptible.

 

Qué es el “contagio emocional” y para qué sirve

 

Es un fenómeno psicológico que refiere a la tendencia de imitar y sincronizar automáticamente las expresiones faciales, tonos, posturas y movimientos con los de otra persona y, en consecuencia, a converger emocionalmente.


Su función es facilitar la sincronización y relaciones humanas, a través de la percepción que tenemos de las emociones y conductas de las personas de nuestro entorno.

 

¿Cómo pasa esto?

Neurociencia y contagio emocional: Neuronas espejo

 

Desde la neurociencia se relaciona el contagio emocional con las “Neuronas Espejo” (descubrimiento neurocientífico en los 90s). No ahondaré mucho en esto, pero “en simple”, luego de esta investigación se llegó a la conclusión, que cuando realizamos una acción se activan las mismas zonas cerebrales que cuando la observamos.

Esto permite que el observador refleje las acciones de otra persona en su propio cerebro, como si él mismo estuviera realizándolas.

Este fenómeno no solo se considera un mecanismo fundamental para la capacidad de imitación y el aprendizaje, sino que también para la empatía, permitiéndonos de cierta manera sentir las emociones de los demás como propias.


Por dar un ejemplo cotidiano, y que desde chica ha sido curioso para mí, es como cuando vemos a otra persona bostezando, y luego nosotros también bostezamos y viceversa, ese clásico “bostezo contagioso” es parte de la manifestación física de este fenómeno, que da cuenta de cómo las emociones y sensaciones se transmiten de una persona a otra.

 

Me pareció interesante esta cita que vincula a las neuronas espejo y el comportamiento humano y cotidiano, mucho antes de los estudios neurocientíficos, Adam Smith (economista y filósofo s. XVIII): “Cuando vemos un golpe dirigido, y listo para caer sobre la pierna o el brazo de otra persona, encogemos y retrocedemos naturalmente nuestra pierna o nuestro propio brazo. La multitud, cuando miran a un bailarín sobre la cuerda floja, naturalmente se retuercen y equilibran sus propios cuerpos como percibimos que él lo hace".[1] Probablemente no solo realizaremos el movimiento, sino que probablemente experimentaremos la sensación de ansiedad, tensión o alivio como si estuviéramos en el lugar de la otra persona.


¿Qué pasa durante el contagio emocional?

 

Algo pasa en mí cuando interactuó con otras personas, en cada instancia relacional emitimos una serie de señales emocionales, las cuales se expresan en nuestros tonos de voz, expresiones faciales, posición corporal, esa comunicación no verbal, que es “la música” que nos acompaña a darle intención y emocionalidad a aquello que queremos expresar.


En el momento en que nos comunicamos con un otro, comenzamos a reproducir las emociones que vamos percibiendo de la otra persona.


Es como si fuéramos recreando inconscientemente el estado anímico de la otra persona pero en nuestro cuerpo, permitiendo una sincronía emocional y relacional.

 

La importancia de esta sincronía emocional a través del contagio emocional

 

El psicólogo social John Cacioppo quién ha estudiado las interacciones sociales y emociones, dice: “Comprendamos o no la mímica de la expresión facial, basta con ver a alguien expresar una emoción para evocar ese mismo estado de ánimo. Esto es algo que nos sucede de continuo, una especie de danza, una sincronía, una transmisión de emociones. Y es esta sincronización de estados de ánimo la que determina el que usted se sienta bien o mal en una determinada relación”[2].

 

Al leer esto conecto con esos momentos en que he realizado una sutil sonrisa recordando algo, y cuando levanto mi mirada me ha llevado a conectar con otra persona, quién también sonríe. O la percepción de sentirme en un “estado de flow” cuando converso con algunas personas, con quiénes naturalmente vamos coordinando nuestros silencios, movimientos y tonalidades, de manera sutil e imperceptible.


El contagio emocional para mí es el regalo que tenemos como seres sociales y emocionales, sin embargo hay momentos en que esta sincronía no es tan agradable. Hay momentos en que luego de algunas interacciones sociales, nos sentimos como “pesados”, es algo que cuesta describir, debido a qué no pasó nada en particular y, sin embargo es como si nos hubiésemos quedado con la energía drenada, con un mal gusto, ese “gusto amargo” sin mucha narrativa o explicación. Sensaciones más que razón, por lo que, al desarrollar mayor consciencia de cómo el contagio emocional nos influye e impacta en nuestras interacciones, podemos aprender a navegar de mejor manera nuestras emociones y esa sincronicidad con los demás. Permitiéndonos por ejemplo, distinguir qué es “más mío que tuyo”, de dónde viene aquello que estoy sintiendo, y así poder ajustar nuestro tono emocional con mayor consciencia.


¿Nos influye a todos de la misma manera el contagio emocional?

Somos diversos, y nuestra percepción va cambiando de persona en persona. Para algunas, es complejo comprender las señales comunicacionales no verbales, no las interpretan igual, o simplemente no tienen la capacidad de percibirlas. Y, en su contraste, hay otras personas que son muy sensitivas en este aspecto. Siendo estos los orígenes de grandes dolores personales, atravesados por una interacción social difícil de sincronizar, llevándonos desde malos entendidos hasta un duro rechazo social, y sensación de soledad.


Contagio social en la era digital

 

Debido a la importancia e influencia de las redes sociales que tienen hoy en nuestra vida, me gustaría abordar esto de manera muy corta. Haciendo referencia a un estudio realizado el 2014, donde manipularon el feed de 689.000 usuarios de Facebook, resultando en que las personas que recibieron menos posts en su feed de connotación “positiva”, luego subieron menos publicaciones "positivas", y más de connotación “negativa”, y viceversa. Concluyendo, que las emociones y estados emocionales se propagan a través de redes sociales sin necesidad de interacción física, generando una gran influencia en los estados emocionales colectivos.

 

¿Necesitamos de estudios científicos para darnos cuenta de su influencia? Yo creo que no, pero hoy en día muchas veces si uno no muestra estadísticas o estudios no es algo con sustento. ¿Será menos legitimo lo que percibimos o será que hemos perdido la sensibilidad de percepción? Si estamos conscientes de lo que vemos y conectados con los que vamos sintiendo, sin duda podremos darnos cuenta del impacto que tiene en nuestro estado anímico la exposición a noticias que enjuiciamos como “positivas” o “negativas”.


Por lo que, una manera de hacernos cargo de nuestro estado emocional hoy, tiene que ver con la acción de saber cómo administrar la tecnología y las redes sociales en nuestro día a día, lo cual es una medida muy personal pero necesaria.

 

Y como "la información es poder", si no han visto este documental "El dilema de las redes sociales" en Netflix, se los recomiendo.

 

TIPS para tener consciencia del Contagio Emocional

 

  • Consciencia corporal: observa y siente tu cuerpo, en el cuerpo es donde se manifiestan nuestro mundo emocional. El cuerpo sabe antes que la mente. Esto te ayudará a identificar tus genuinas emociones o el reflejo de las emociones de las demás personas en tu cuerpo, con el objetivo de conferirte el poder de darle espacio a aquello que sientes o consciencia a aquello que ha sido transferido por el estado emocional de otros.

 

  • Escucha: La capacidad de escucha es una habilidad fundamental para crear relaciones más profundas y sincrónicas, y lo mejor es que podemos aprenderla. Volcarnos a una escucha activa, verificando aquello que la persona me quiere decir, y prestando atención a “esa música” no verbal, lenguaje corporal, tono de voz, gestos faciales, para poder acercarnos un poco más a aquella intención y emocionalidad que acompaña aquello que otro me quiere expresar.

 

  • Desarrolla consciencia emocional: el conocer tu mundo emocional y sus mensajes es clave no solo para comprendernos a nosotros mismos, sino que para conectar e interpretar mejor a los demás.

 


Hay un libro de Marian Rojas Estapé “Encuentra tu persona vitamina” que te recomiendo si quieres observar con mayor profundidad este aspecto en tu vida.

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  • Gestiona tu vínculo con las redes sociales: qué relación quieres tener con ellas? Qué te puede ayudar a lograrlo? Algunas ideas de acciones: realiza una limpieza de los perfiles que sigues, y sigue a quiénes te interesa realmente. Intenta leer las noticias a través de otros medios para mantenerte informado. Elimina la aplicación del celular en la semana. Quítale las notificaciones. Ponte tiempo máximo de navegación, puedes configurar en tu celular para que te avise, a través de una notificación cuando ya cumpliste el tiempo que acordaste.   

 

  • Crear y mantener espacios de autocuidado y consciencia: las terapias, sesiones, participación de talleres, meditación, yoga, e incluso pasar tiempo en la naturaleza, te ayudarán a conectar mejor con tu mundo emocional, traer mayor consciencia a tu vida y así vivir en mayor coherencia con lo que quieres, lo cual te ayudará a poner límites y darte cuenta el cuándo y cómo te afecta el mundo emocional de otro.

Te dejo algunas preguntas para que comiences a explorar:

  • ¿Crees que logras sincronizar emocionalmente con otras personas?

  • ¿Qué habilidades tienes a la mano y cuáles sientes que tienes que desarrollar?

  • ¿Qué acciones realizas para cuidar tu mundo emocional?

  • ¿Cuáles sientes que debes realizar ya?


Finalmente, el desarrollar tus habilidades emocionales no solo te ayudará a cuidar aquello que quieres lograr y tomar acción para cubrir aquello que estás necesitando, sino que impactará en tu manera de relacionarte con el mundo y con los demás, mejorando tus vínculos y viviendo una vida más consciente y coherente con lo que en cada etapa de tu vida te vas proponiendo.


En este camino de autoexploración me sentiría honrada de acompañarte. Te invito a que co-construyamos un espacio reflexivo y profundo que te permita transformar tus emociones en herramientas para tu crecimiento personal, autoconocimiento y amor propio. Agenda una sesión gratis para conocernos aquí.

 

Con cariño

F



[1] Smith, A. (2010). Teoria de Los Sentimientos Morales. Fondo de Cultura Economica.

[2] [3] Goleman, D. P. (2004). La Inteligencia Emocional. Punto de Lectura.



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