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La parábola del campesino y el caballo: una lección sobre juicios y cambio

  • 6 nov 2025
  • 3 min de lectura

En la vida, hay momentos difíciles, que ponen a prueba nuestra manera de vivir, nuestra consciencia emocional y corporal, y la relación con nuestra red más cercana. Momentos que pueden ser: una pérdida, un cambio abrupto, una noticia inesperada, son ejemplos de instantes en que nuestra mente tiende a etiquetar lo que sucede como "bueno o malo", y no solo lo hacemos en momentos complejos, sino que en nuestro día a día.


Desde el coaching ontológico, entendemos que los juicios que emitimos no son verdades absolutas, sino interpretaciones que hacemos desde nuestro propio observador, condicionadas por nuestra historia, creencias y emociones.


Lo que a veces llamamos una "desgracia" puede, con el tiempo, revelar aprendizajes y oportunidades, pudiendo igualmente ser una "desgracia". Y lo que hoy celebramos como un "éxito" puede traernos desafíos inesperados donde se ponga a prueba nuestra estabilidad emocional.


La vida está llena de grises, se despliega en matices, y no siempre estamos en condiciones de comprender de inmediato el sentido de lo que ocurre.


Es por eso que quiero abordar la parábola del campesino, esta antigua historia china la he reflexionado con varias amistades en distintas oportunidad, y a todos nos ha hecho sentido y aportado su sabiduría, ya que nos invita a mirar los acontecimientos con humildad, paciencia y apertura, reconociendo que no sabemos, y que a veces solo el tiempo nos muestra el significado profundo de lo que hemos vivido.


El viejo campesino y su caballo


Había una vez, en la frontera de un reino, un anciano que criaba caballos. Un día, su caballo escapó hacia tierras vecinas. Sus vecinos lamentaron la pérdida y dijeron:


—¡Qué mala suerte!

Pero él respondió con calma:

—¿Mala suerte? ¿Buena suerte? Quién sabe…


Semanas más tarde, el caballo regresó acompañado de varios caballos salvajes. Los vecinos, entusiasmados, exclamaron:


—¡Qué buena suerte!

Y él volvió a decir:

—¿Buena suerte? ¿Mala suerte? Quién sabe…


Tiempo después, su hijo montó uno de esos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos expresaron su pesar:


—¡Qué mala suerte!

Pero el anciano respondió:

—¿Mala suerte? ¿Buena suerte? Quién sabe…


Un año después estalló una guerra, y todos los jóvenes fueron llamados a luchar, menos su hijo, que no fue reclutado por su pierna rota. Los vecinos comentaron:


—¡Qué buena suerte!

Y el viejo campesino, sin alterar su serenidad, dijo una vez más:

—¿Buena suerte? ¿Mala suerte? Quién sabe…


Este relato se encuentra originalmente en el Huainanzi, un texto taoísta de China creado alrededor del año 139 a.c. Este escrito viene de una filosofía y religión originaria de China que se centra en la armonía con el Tao, entendido como el camino o principio fundamental que rige el universo. El taoísmo enfatiza la simplicidad, la espontaneidad, la acción sin esfuerzo que es el "Wu Wei" (無為) se traduce como "no hacer" o "acción sin esfuerzo", lo que significa más allá de la inacción, sino que es una forma de actuar que se alinea con el flujo natural del universo en conexión con la naturaleza, tiene que ver más con dejar de controlar y forzar, y vivir con más quietud, equilibrio, confianza y fluidez.


Nos recuerda que la vida no siempre se entiende en el instante. Entre lo que ocurre y lo que significa, hay un espacio donde se gestan los aprendizajes más profundos. Por lo que, caminar ese espacio con paciencia, apertura y conexión con el fluir de la vida nos permite atravesar los acontecimientos sin apresurarnos a etiquetarlos, y así descubrir que muchas veces es el tiempo el que revela el verdadero sentido de lo que vivimos. Desde el coaching ontológico, es en ese espacio donde podemos ampliar nuestra mirada, cuestionar nuestros juicios y permitir que el tiempo revele su sabiduría, para así enfrentar lo próximo con mayor consciencia emocional, corporal y con una manera de observar el mundo que nos haga más sentido con lo que estamos siendo hoy.



Referencias:

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